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Son las verdaderas interjecciones, es decir, palabras que sólo se han creado para expresar emotividad, ¡ay!, ¡uf!, ¡eh!, ¡hala!, etc. y, por lo tanto, sólo pueden ser interjecciones. |
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Éstas proceden
de otra clase de palabra, nombre, verbo, adjetivo, etc., pero se utilizan
como interjecciones.
¡ojo! ¡cuidado! ¡bravo! ¡magnífico! ¡oiga! ¡vaya! ¡narices! ¡estupendo! ¡formidable! |
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No debemos confundir un verbo usado como interjección impropia con un verbo utilizado en una oración exclamativa. Los verbos utilizados como interjecciones pierden su significado original. Cuando yo exclamo ¡anda!, no le pido a nadie que se ponga a andar, es decir, no es posible añadirle un sujeto. Sin embargo, cuando yo digo:¡ve!, ¡mira!, ¡caIla!, estoy formulando oraciones en las que sólo está el predicado, pero podría expresar el sujeto cuando expreso una exclamación mediante un verbo: ¡ve tú! mirad vosotros!, ¡cállense ustedes! |
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Las locuciones
interjectivas son grupos de dos o más palabras que funcionan
como interjecciones.
Ejemplo: ¡Dios mío! ¡Cielo santo! ¡Qué horror! |
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